La UE define oficialmente a las pequeñas y medianas empresas (PYME) como aquellas que tienen menos de 250 trabajadores, que tengan un volumen de negocios anual de hasta 50 millones de euros o un balance general que no exceda de 43 millones de euros. No deben estar participadas en mas de un 25% por otra empresa que no pyme. Esta definición es importante a la hora de determinar qué empresas pueden ser beneficiarias de ciertos programas y políticas públicas.