El primer robot industrial se instaló en el año 1961 en una planta de General Motors en Estados Unidos. Después de Estados Unidos, los primeros paises que robotizaron su industria fueron Japón y Suecia, mientras que el resto de paises de la OCDE fue introduciendo los primeros robots durante la década de los años setenta.
No obstante, el crecimiento del mercado de la robótica no se produjo hasta la década de los años ochenta cuando las tasas anuales de crecimiento acumulativas en el número de robots adoptados superaron el 20 por 100. El fuerte crecimiento en la demanda se debió fundamentalmente a la mejora de la relación nivel tecnológico-precio de los robots dentro de los procesos industriales y a una serie de factores añadidos directamente relacionados con la competitividad empresarial.
El impacto de los sistemas robotizados se une a otras variables (como la implantación de nuevos sistemas de organización, las nuevas tecnologías, la mundialización, la deslocalización de las empresas, etc.) que influyen en la tendencia a la disminución de la conflictividad laboral que caracterizará, según los expertos entrevistados, la evolución de las economías tecnológicas avanzadas en los próximos años.
Las tecnologías de automatización flexible como, por ejemplo, los robots o los sistemas de fabricación flexible son uno de los elementos en los que se apoya la llamada «producción ligera».
Este tipo de producción se caracteriza por el aumento en la flexibilidad organizativa que permite fabricar una mayor variedad de productos en series más cortas. El cambio hacia la producción ligera requiere una serie de cambios organizativos -polivalencia de los trabajadores, nuevas relaciones con los proveedores, etcétera—, pero también precisa de la adopción de tecnologías informáticas que integren los flujos de información, y de tecnologías de fabricación flexible que aumenten el grado de variabilidad de la producción.
Los robots hacen que los procedimientos nos parezcan muy sencillos ya que, con una seguridad infalible, repiten una y otra vez las mismas operaciones. Sin embargo, las apariencias son engañosas: tras un sencillo movimiento de elevación y colocación subyace una gran cantidad de tecnología.